MONADOLOGÍA

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Pero el conocimiento de las verdades necesarias y eternas es el que nos distingue de los simples animales y nos hace tener la Razón y las Ciencias, elevándonos al conocimiento de nosotros mismos y de Dios. Y esto es lo que es llamado en nosotros Alma Razonable o Espíritu . 7

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También es por el conocimiento de las verdades necesarias y por sus abstracciones por lo que somos elevados a los Actos reflexivos, que nos hacen pensar en el llamado Yo, y considerar que esto o aquello se halla en nosotros; y ocurre que, pensando en nosotros, pensamos en el Ser, en la Substancia , en lo simple y en lo compuesto, en lo inmaterial y en Dios mismo; concibiendo que lo que es limitado en nosotros, en él no tiene límites. Y estos Actos reflexivos suministran los principales objetos de nuestros razonamientos.

(Teodicea. Prefacio).

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Nuestros razonamientos están fundados sobre dos grandes principios, el de contradicción , en virtud del cual juzgamos falso lo que implica contradicción, y verdadero lo que es opuesto o contradictorio a lo falso.

(Teodicea, 44, 169).

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Y el de razón suficiente en virtud del cual consideramos que no podría hallarse ningún hecho verdadero o existente, ni ninguna Enunciación verdadera, sin que haya una razón suficiente para que sea así y no de otro modo. Aunque estas razones en la mayor parte de los casos no pueden ser conocidas por nosotros.

(Teodicea, 44, 196) .

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Hay dos clases de verdades: las de Razonamiento y las de Hecho. Las verdades de Razonamiento son necesarias, y su opuesto es imposible, y las de Hecho son contingentes y su opuesto es posible. Cuando una verdad es necesaria, se puede hallar su razón por medio de análisis, resolviéndola en ideéis y verdades más simples, hasta que se llega a las primitivas.

(Teodicea, 170, ]74. ]89, 280-282, 367; Resumen, obj. 3) .

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Así es como los Matemáticos reducen los Teoremas de especulación y los Cánones de práctica por medio del Análisis a las Definiciones, Axiomas y Preguntas.

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Hay, por último, ideas simples cuya definición no puede darse; hay también Axiomas y Preguntas o, en una palabra, princpios primitivos , que no pueden ser probados y que no necesitan de ello; y son las Enunciaciones idénticas, cuyo opuesto contiene una contradicción expresa.

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Pero la razón suficiente debe hallarse también las verdades contingentes o de hecho , es decir, en la serie de las cosas que se hallan repartidas por el universo de las criaturas; en la cual la resolución en razones particulares podría llegar a un detalle sin límites a causa de la inmensa variedad de las cosas de la Naturaleza y de la división de los cuerpos al infinito. Hay una infinidad de figuras y de movimientos presentes y pasados que entran a formar parte de la causa eficiente de mi escritura presente, y hay una infinidad de pequeñas inclinaciones y disposiciones de mi alma, presentes y pasadas que entran a formar la causa final.

(Teodicea) 36, 37, 44, 45, 49, 52, 121, 122, 337, 340-344).

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Y como todo este detalle comprende otros contingentes anteriores o más detallados cada uno de los cuales requiere a su vez un Análisis semejante para dar razón de ellos, no se adelanta nada; y es necesario que la razón suficiente o última esté fuera de la sucesión o serie de este detalle de las contingencias por infinito que pudiera ser [.].

- Leibniz, G., "Parágrafos 29- 37" en Monadología , Aguilar, Buenos Aires, 1972, p. 35-38.

7 Con esto queda completada la división de las Mónadas: Mónadas desnudas, que sólo ticnen percepción sin conciencia. Mónadas cuyas percepciones van acompañadas de conciencia y memoria (animales). Y Mónadas que, además, de la conciencia y memoria, son razonables (almas y espíritus).