En pocos filósofos, vida y filosofía llegan a coincidir como en san Agustín. En sus Confesiones san Agustín inaugura un nuevo género literario. Pero no es esto lo que más importa. Toda la obra de san Agustín es una confesión, palabra viva que nos revela un constante anhelo de verdad, de conocimiento y fe […] la filosofía de san Agustín es una constante revelación y un constante diálogo: revelación de vida interior, diálogo, dentro de sí mismo, con Dios y con los demás hombres […] Nacido en Tagaste, pequeña ciudad romana cercana a Cartago, en 354, Agustín, hijo de Patricio, pagano, y de Mónica, cristiana, que influye decisivamente en la vida del santo, recibe de niño una educación cristiana. Esta educación primera no le abandona del todo, si bien durante largos años Agustín pierde la fe […] Agustín llega a la ciudad de Cartago -la más grande del imperio después de Roma y Constantinopla- a la edad de dieciséis años. […] La gran ciudad, con todos los placeres que ofrece a un espíritu ya de por sí ávido de placer, transforma al joven Agustín. […] Pero un problema le atosiga -a la vez vivido y pensado-: el problema del mal. ¿Cómo pensar que un Dios todopoderoso, justo y bueno permita el mal? Durante algún tiempo Agustín cree encontrar la solución a su problema en las doctrinas de los maniqueos [Pero] desilusionado del maniqueísmo, cae en una etapa de escepticismo. Después de una breve estancia como profesor en Roma, viaja a Milán donde se conjugan tres influencias. La primera de ellas es la de los neoacadémicos, discípulos lejanos de Platón […] Las otras dos, la de Ambrosio, obispo de Milán a quien con avidez "escuchaba disertar ante el pueblo", y la de su madre Mónica, vuelven a conducirlo lentamente hacia el cristianismo. Tiene Agustín treinta años. […] Empieza la labor de meditación y empiezan también a salir de la pluma de Agustín los primeros escritos: Contra académicos (386), De beata vita (387). Bautizado, regresa Agustín con sus discípulos a Tagaste, donde vive una vida monástica, y se instala finalmente en Hipona, ciudad de la cual llega a ser obispo. Muere en 430 cuando la ciudad de Hipona está rodeada por las tropas vándalas destinadas a conquistar las provincias romanas de África. La obra literaria de san Agustín se desarrolla entre 368 y el año de su muerte. Buena parte de esta obra está dirigida contra las diversas herejías que pululan por el mundo cristiano; buena parte de ella es una apología de la religión cristiana. A su fuerza espiritual se debe que, al morir, deje Agustín prácticamente unificada la Iglesia de África. Pero si de sus obras tuviéramos que destacar los libros que mayor influencia y mayor vigencia han tenido en el mundo occidental habría que señalar las Confesiones (400) y La ciudad de Dios (escrita de 413 a 426).