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1.1 La distribución de la población mundial
1.1.2 Factores de la distribución poblacional

Sin embargo, los factores naturales no son los únicos que condicionan la distribución de la población. La evolución histórica, económica y política son factores sociales que también determinan la concentración humana del espacio geográfico.

Los asentamientos humanos de las grandes civilizaciones de la Antigüedad, como Grecia, Egipto, Mesopotamia o China, demuestran que los acontecimientos históricos ligados al dominio de territorios con recursos naturales han privilegiado la ocupación de algunos lugares del mundo. Las acciones políticas que conforman la creación de los Estados también motivan el cambio de fronteras. Incluso provocan conflictos bélicos y éstos son el origen de algunos fenómenos de movilidad humana y su distribución territorial.

Pero sin duda, son las razones económicas como el empleo, el acceso a mejores condiciones de vida, las causas principales de la aglomeración humana en las grandes ciudades desde hace al menos dos siglos.

La costa del noreste de los Estados Unidos fue el asentamiento original de la migración europea desde el siglo XVII. Hoy en día es una de las zonas con mayor concentración humana, no sólo por las condiciones ambientales favorables, sino por la misma evolución del sistema económico capitalista que experimenta la región. En ella se ha desarrollado una intensa actividad industrial y comercial que atrae población. La densa red carretera y ferroviaria muestra los flujos de productos y personas que son intensos y frecuentes por la actividad económica regional. Los flujos comerciales aéreos y marítimos la han convertido en una región con alcance mundial, donde ciudades como Nueva York y Filadelfia forman parte de la gran megalópolis norteamericana.

Por su parte, la costa del sureste brasileño es una de las grandes regiones más pobladas del mundo. La existencia de llanuras costeras cálidas y húmedas favoreció, desde la ocupación portuguesa del siglo XVI, el establecimiento de plantaciones tropicales, lo que activó un importante comercio marítimo entre Brasil y Europa. Tras la independencia obtenida hacia el siglo XIX, esta región de Brasil comenzó a industrializarse y a atraer importantes corrientes migratorias. Aunado a ello, creció la actividad financiera, comercial y turística que ha favorecido el desarrollo económico en torno a importantes centros urbanos como São Paulo, Belo Horizonte y Río de Janeiro.

Sin embargo, así como observamos espacios habitados, hay regiones del mundo con escasa presencia humana como sucede en la tundra polar, los grandes desiertos como el Sahara, la selva amazónica, las altas montañas del Himalaya y la meseta del Tíbet, entre otras. Allí hay recursos naturales de gran interés económico y político que son utilizados por los mismos países o por otros que invierten y aportan la tecnología para su explotación; sin embargo, ciertas condiciones ambientales adversas o conflictos humanos limitan la presencia humana.

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Incluso, hay territorios insulares que por su evolución histórica o la presencia de condiciones ambientales favorables se han convertido en zonas con elevada densidad demográfica, tal como sucede en varios estados de la zona de las Antillas, los archipiélagos indonesio y japonés, las islas británicas, Filipinas o numerosas islas en el océano Pacífico ecuatorial. En algunos de esos lugares hay más habitantes por kilómetro cuadrado que en países como Mongolia o Namibia.

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