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1.1 La distribución de la población mundial
1.1.4 Ciudades, metrópolis y megalópolis

Si observamos un mapa con la distribución de los asentamientos de población o localidades, apreciaremos una distribución irregular; pero aun cuando se ven como puntos, en realidad se encuentran integrados. Al igual que otros componentes del espacio geográfico, los asentamientos de población rurales o urbanos tienen vínculos o relaciones entre sí. La población, los bienes y servicios, el capital, entre otros aspectos, se movilizan al interior y al exterior de esos asentamientos humanos. Desde un punto de vista territorial, dichos asentamientos forman una red que algunos demógrafos y geógrafos denominan sistema de asentamientos. A medida que los vínculos son más intensos y frecuentes, el sistema de asentamientos tiene una mayor integración; incluso se considera que tales asentamientos se pueden jerarquizar según el poder económico, político y cultural que poseen.

Es así como se identifican sistemas y subsistemas de asentamientos a diferentes escalas o niveles territoriales como los nacionales, regionales o locales. En México, el sistema de asentamientos está encabezado por su capital: la ciudad de México; pero a nivel regional hay ciudades como Guadalajara, Monterrey y Acapulco, que organizan a distintos asentamientos urbanos y rurales en su entorno. Finalmente, pequeñas ciudades como Tuxtepec, Iguala y Manzanillo son los centros que sirven a numerosos y pequeños asentamientos rurales.

En cada país del mundo puede identificarse un sistema de asentamientos determinado. Por ejemplo, en Estados Unidos lo encabezan ciudades como Nueva York, Chicago y Los Ángeles; mientras que en Australia está organizado en torno a Sydney y Melbourne. En la mayor parte de los casos, las grandes ciudades o las capitales de los países encabezan la jerarquía de la red de asentamientos debido al poder económico, demográfico y político que tienen.

Hay profesionales dedicados a planificar, organizar y ordenar el espacio geográfico a partir de políticas demográficas, urbanas y económicas. Para ellos son importantes los asentamientos de población y la interdependencia que establecen entre sí, porque muchas de sus acciones se dirigen a atender los problemas de la población que radica en cada uno de los tipos de localidades, y así ofrecer una mejor calidad de vida. Es por esto que los planificadores, en la actualidad, están de acuerdo en que los análisis de las interacciones urbanas son esenciales para diseñar políticas integrales de desarrollo urbano y regional.

Existen evidencias que muestran cómo la integración de los sistemas de asentamientos urbanos y rurales es más eficiente en países de Norteamérica y Europa, mientras que en gran parte de los países africanos y del sur de Asia, por citar algunos ejemplos, los problemas económicos y sociales limitan el adecuado funcionamiento de los vínculos entre los sistemas de asentamientos. Las guerras, la ausencia de carreteras y vías de comunicación, la carencia de centros urbanos con capacidad para albergar servicios y actividades básicas, aunadas a los riesgos propios de su localización geográfica, determinan las limitaciones para una adecuada y eficiente red de asentamientos de población.

El tamaño de los asentamientos urbanos determina, en parte, una influencia más o menos importante hacia su entorno. Las ciudades no son independientes ni autosuficientes; su funcionamiento depende de su posición jerárquica, de su evolución, así como de las relaciones que presentan con otros asentamientos humanos mayores o iguales a ellos.

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