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Errores en la argumentación
3.3 Falacias Informales de Atenencia

3.3.1 Falacia ad hominem (contra la persona)

La argumentación falaz ad hominem resulta de pretender convencer o persuadir de la falsedad de la conclusión del otro y de su argumentación, atacando a la persona portadora del argumento (por su forma de ser, de pensar o vestir) más que al argumento mismo. Por ejemplo:

Las demandas de los grupos étnicos en el discurso zapatista expresado por el Delegado Cero (Subcomandante Marcos) son falsas; quien se esconde tras una capucha y no da la cara debe tener un pasado que no le conviene sea conocido. ¡Ni siquiera es indígena!

3.3.2. Falacia ad verecundiam (por autoridad)

Esta falacia se caracteriza por tratar de fundamentar una conclusión sobre la autoridad, fama, reconocimiento o calidad de experto que alguien pueda tener en algún área o campo, en lugar de ofrecer razones. Por ejemplo:

Respecto a mis conclusiones no puedo estar equivocado. Si así fuera ya podemos ir quitando de la historia de la ciencia los aportes de Heisenberg, Einstein y Hawking

3.3.3. Falacia ad baculum (por la fuerza)

En esta forma falaz de argumentación en vez de brindar razones que sirvan de premisas a la conclusión, se intercambian por amenazas o por apelación a la fuerza, con el fin de sostener (imponer) una posición. Por ejemplo:

Nuestra posición ante los recientes conflictos que se viven en la ciudad es la siguiente: "Somos respetuosos del derecho que tienen los ciudadanos de expresarse libremente; pero igualmente del respeto al orden de Estado de derecho. No nos temblará la mano para defenderlo".

3.3.4. Falacia ad populum (por el pueblo)

Se incurre en esta falacia para lograr que se acepte una conclusión apelando a las emociones del pueblo o de la mayoría, quienes independientemente de las razones aducidas (o sin ellas) se persuaden de aceptarla. Por ejemplo:

"Expropiamos la industria petrolera como un acto patriótico que apoya todo el pueblo venezolano y que ya reclamaba de antaño."

3.3.5. Falacia ad misericordiam (por piedad)

Se comete esta falacia cuando al argumentar utilizamos todo tipo de marrullerías que muevan el consentimiento del otro a aceptar nuestra conclusión, más que por razones, "tocando" su sensibilidad y piedad. Por ejemplo:

¡Ayúdeme! Soy sordomudo. Solicito su cooperación voluntaria. Los sordomudos también somos personas y merecemos respeto. Su ayuda me permitirá dar de comer a mis hijos. ¡Que Dios lo bendiga. Por su cooperación, muchas gracias!

3.3.6. Falacia ad ignorantiam (por ignorancia)

En esta falacia se pretende sostener la conclusión como válida únicamente porque no hay prueba o premisas que nos indiquen lo contrario (se desconocen o ignoran); y viceversa, es decir, también se podría utilizar para sostener que algo es inválido por no haber pruebas o premisas que indiquen lo contrario. Por ejemplo:

Nuestros enemigos no han podido demostrar que en el FOBAPROA y el PEMEXGATE haya habido mal uso de los recursos con que contaban esos organismos; por tanto, es mentira que haya habido corrupción.

3.3.7. Accidente

La argumentación por accidente constituye una falacia en la cual se aplica indiscriminadamente un principio, regla o enunciado general, pasando por alto las condiciones bajo las cuales es aplicable. Vale decir que se aplica una regla general a casos particulares sin considerar la variación circunstancial en que se desarrollan. Por ejemplo:

Debes decir siempre la verdad. Entonces, no mientas cuando alguien te pida un dato confidencial.

3.3.8. Accidente inverso

En la falacia de accidente inverso se aplica a todos los casos lo que corresponde sólo a casos específicos o particulares; de unos cuantos elementos, datos o premisas se concluye incorrectamente su aplicación a todos. Por ejemplo:

Algunos alumnos que sacaron diez en el examen, copiaron; por lo tanto, a todos los que sacaron diez, ¡les anulo el examen!

3.3.9. Causa Falsa

En esta argumentación falaz se concluye que algo ha ocurrido por la presencia de ciertos hechos o premisas que se dieron cuando sucedió lo que se sostiene o indirectamente después. Es decir, se toma como causa, antecedente o premisa de algún efecto o conclusión, elementos sólo relacionados paralelamente, pero no directamente. Por ejemplo:

En el desarrollo de la Revolución Mexicana existían diversas ideas de un grupo llamado el Ateneo de la Juventud opositor a la ideología del régimen. Seguramente las ideas del Ateneo fueron la ideología que animó la Revolución.

3.3.10. Petición de principio

La argumentación falaz conocida como petición de principio utiliza la argucia de poner entre las premisas la conclusión a la que supuestamente se quiere llegar; con ello, lo que se quiere demostrar está implícito en los antecedentes y no sólo en la conclusión. Por ejemplo:

Está demostrado que la morfina produce sueño, puesto que se ha visto que es un narcótico.

3.3.11. Conclusión irrelevante

Como su nombre lo indica, la conclusión irrelevante realiza una inferencia que no viene al caso desde las premisas con que cuenta; dicho de otra manera, las premisas pierden pertinencia o relevancia de acuerdo a lo que se concluye pues no hay relación con ellas. Por ejemplo:

- Demuéstrame lo que dices: que es inmoral tener relaciones sexuales siendo portador del VIH.

- Respuesta: Ya se ha demostrado que el VIH fue transmitido al hombre por el chimpancé. Por tanto, el Sida es producto de relaciones sexuales antinaturales.