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1.1 El pasado de los pueblos indios
1.1.3.1 Culturas preincáicas

Sabemos que los seres humanos llegaron a Sudamérica hace más de 12 mil años, al finalizar la última glaciación; su sustento se obtenía de la caza y la recolección, lo que supone la existencia de grupos reducidos, organizados en bandas de vida nómada que habitaban lugares protegidos como cuevas, abrigos rocosos, ensenadas o campamentos, según las condiciones de su desarrollo.

Entre los años 6 mil y 5 mil a.n.e., casi todos los habitantes de los Andes habían desarrollado alguna forma de agricultura y utilizaban animales domésticos; en la zona sur predominaba el pastoreo de camélidos,19 mientras que al norte se criaban patos y cuyos20 (roedores comestibles). Además, en la región de los Andes se desarrolló abundantemente la pesca. La estabilidad alimenticia trajo como consecuencia el incremento de la población y la formación de caseríos y aldeas, que permitieron el desarrollo de la vida sedentaria y de una economía organizada para la producción agropecuaria, con apoyo en la pesca y la recolección, como formas complementarias de alimentación que nunca fueron abandonadas.

Entre los años 2 mil 500 y 2 mil a.n.e., se inició el florecimiento de civilizaciones complejas en la costa y en la cordillera, donde se desarrolló la tecnología astronómica necesaria para la agricultura, los sistemas de riego y el uso de los recursos hidráulicos.21 Estos desarrollos tecnológicos permitieron la construcción de centros urbanos mayores, asociados a espacios públicos ceremoniales; varios de ellos, como Caral22 y Aspero, en Supe,23 formaron núcleos de edificios con funciones que iban más allá de la vivienda. Existían plataformas o recintos “sagrados”, que integraban centros urbanos ceremoniales, asociados a una compleja red de instalaciones al servicio de una agricultura en aumento. Estos centros urbanos concentraron a los especialistas en la predicción del tiempo y fueron la base del desarrollo agrícola; gracias a ellos, fue posible convertir las vegas de los ríos de la costa en valles agrícolas, que fueron las fuentes del desarrollo de sociedades complejas. A partir del apogeo agrícola y urbano, hacia 1800 a.n.e., llegó a la región la cerámica,24 que venía de la región ecuatoriana y de la selva amazónica, donde se había desarrollado desde el milenio anterior o tal vez antes. A este periodo se le conoce como “formativo”.

Durante la primera mitad del segundo milenio a.n.e., emergió la cultura conocida como chavín,25 en la sierra de Ancash; esta cultura integró a varios asentamientos de la costa, la sierra y la amazonia. Su expansión, por casi todo el territorio peruano, se identifica en la forma de un estilo artístico peculiar, que revela la existencia de un sistema socioeconómico y religioso muy complejo y poderoso, ligado a la estructuración de un gran aparato represivo, que seguramente sirvió para legitimar el dominio del grupo residente en los centros ceremoniales.

Las imágenes que aparecen en las representaciones chavín, en escultura y en cerámica, son feroces, con atributos terribles, como colmillos exageradamente prominentes y garras excedidas, propias de aves de presa y felinos; sus personajes muestran las fauces hambrientas de una serie de monstruos, cuyos cabellos son serpientes, con alas y garras nunca vistas. Las imágenes se integraban en imponentes edificios, que albergaron a un grupo dirigente que debió contar con un sistema calendárico de “dominio” sobre las fuerzas naturales, mediante la astronomía, la hidráulica y la religión. En esta cultura encontramos, quizá, el punto de partida de una superestructura política mayor, el Estado, y una clara diferenciación social entre los agricultores y los especialistas urbanos.

La cultura chavín comenzó a declinar a partir del siglo V a.n.e., dando paso a asentamientos regionales que adquirieron una identidad regional o local, por lo que variaron los materiales constructivos: algunos se inclinaron por el uso del barro, mientras otros prefirieron la piedra; se diversificaron los pigmentos minerales utilizados en murales o cerámica, y el algodón o la lana fueron las fibras opcionales para los textiles.

Los desarrollos regionales que sustituyeron a la cultura chavín fueron muchos, pero los más importantes son: el estilo moche o mochica, en los valles de la costa norte; los desarrollos de la costa sur, que dieron origen al estilo nasca; el desarrollo de Huarpa, en Ayacucho, y el de Tiwanaku, en el altiplano del Titicaca. El proceso de crecimiento urbano, desde centros ceremoniales con muy poca concentración poblacional, hasta la integración compleja de poblados, se desarrolló mientras la vida de la mayor parte de su población siguió siendo aldeana y rural.

Los centros urbanos consistían en algo más que templos y casas, ya que contenían almacenes de reservas de alimentos y eran el lugar de las manufacturas, factor fundamental de su existencia. En ellos se disponía de recursos suficientes para mantener a numerosos y hábiles orfebres, tejedores y alfareros, que produjeron impresionantes tejidos como los de Paracas, al inicio del estilo nasca, que debieron demandar varios meses para su confección. La abundante mano de obra posibilitó la construcción de enormes edificios que servían para el culto o para la vivienda de los dirigentes, en lugares como Moche, Huaca del Sol y de la Luna, Pacatnamú o Pañamarca, en la costa norte; y en Pachacamac o Maringa, en Lima y Karachi, en Nasca.

En la región del lago Titicaca, que había tenido el impacto del estilo chavín y sus fases formativas, existieron otras fuentes culturales, como las de Qaluyu y Marcavalle, desde el Cusco hasta el Desaguadero, que desembocaron en una fase que ahora se conoce con el nombre de Pucara.

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19 Los sudamericanos, como la llama y la vicuña, presentan la diferencia morfológica fundamental de carecer de joroba y tener un menor tamaño que sus parientes africanos y asiáticos, los dromedarios y camellos.
20 Roedor doméstico originario de los Andes, perteneciente a la familia Cavidae, género Cavia; recibe diversos nombres: en su zona originaria se le conoce como cuy (del quechua quwi); también es conocido como cobayo o conejillo de indias (guinea pigs en inglés).
21 Un reto particular en Perú radica en las condiciones irregulares y desiguales, arrítmicas, de los ciclos de lluvia, asociados al fenómeno de El Niño, derivado de variaciones térmicas que se dan en la sección sur del océano Pacífico, lo que establece periodos alternos de grandes sequías o inundaciones en periodos de duración desigual y en lapsos irregulares. Estos cambios climáticos hacen necesario, para un pueblo agrícola, el desarrollo de un complejo proceso de análisis para combinar los periodos solares, lunares y estelares, con los de las variaciones térmicas marinas, para lograr el desarrollo de un registro calendárico que tenga utilidad en los Andes para medir el tiempo y adaptarse al ambiente.
22 Valle de Supe, provincia de Barranca, a 184 km al norte de Lima, en el área norte central de Perú.
23 Caral-Supe, la civilización más antigua de América, Proyecto especial arqueológico, Gobierno de Perú Instituto Nacional de Cultura, http://www.caralperu.gob.pe/principal.htm
24 Con anterioridad, tanto en la costa como en la sierra, ya se había experimentado con la plasticidad de las arcillas sin cocerlas, para modelar figuras humanas o reproducir formas vegetales, que servían para guardar o consumir alimentos, como en Caral, Aspero, Ancón y Kotosh-Mito, en la costa de Lima y la sierra de Ancash.
25 Lumbreras Luis G., Chavín, http://chavin.perucultural.org.pe/